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miércoles, 27 de abril de 2011

Poema XX de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Pablo Neruda


En este poema lírico llamado “Poema XX” del autor Pablo Neruda del libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada que se compone de 32 versos y 17 estrofas, la voz poética nos expresa su dolorido sentimiento amoroso hacia una amada.
La voz poética es masculina como puede verse en el verso “en noches como ésta la tuve entre mis brazos”. El objeto poético es una amada de la que sabemos poco, salvo que tiene los ojos grandes y profundos (“sus ojos infinitos”). El sentimiento que aparece es el amor. Se trata de un sentimiento doloroso e intenso producido por una ruptura y el alejamiento (“mi alma no se contenta con haberla perdido” o “ya no la quiero es cierto, pero cuánto la quiero”).  

lunes, 25 de enero de 2010

Comentario de la Regenta

Don Víctor se sentó sobre la cama y depositó un beso paternal en la frente de su señora esposa. Ella le apretó la cabeza contra su pecho y derramó algunas lágrimas. Notadas que fueron las cuales por don Víctor exclamó este:
—¿Ves? ya lloras; buena señal. La tormenta de nervios se deshace en agua; está conjurado el ataque, verás como no sigue.
En efecto, Ana comenzó a sentirse mejor. Hablaron. Ella manifestó una ternura que él le agradeció en lo que valía. Volvió Petra, la doncella, con la tila.
Don Víctor observó que la muchacha no había reparado el desorden de su traje, que no era traje, pues se componía de la camisa, un pañuelo de lana, corto, echado sobre los hombros y una falda que, mal atada al cuerpo, dejaba adivinar los encantos de la doncella, dado que fueran encantos, que don Víctor no entraba en tales averiguaciones, por más que sin querer aventuró, para sus adentros, la hipótesis de que las carnes debían de ser muy blancas, toda vez que la chica era rubia azafranada....
Con la tila y el azahar Anita acabó de serenarse. Respiró con fuerza; sintió un bienestar que le llenó el alma de optimismo. «¡Qué solícita era Petra! y su Víctor ¡qué bueno!». «Y había sido hermoso, no cabía duda. Verdad era que sus cincuenta y tantos años parecían sesenta; pero sesenta años de una robustez envidiable; su bigote blanco, su perilla blanca, sus cejas grises le daban venerable y hasta heroico aspecto de brigadier y aun de general. No parecía un Regente de Audiencia jubilado, sino un ilustre caudillo en situación de cuartel».
Él se inclinó para besarle la frente, pero ella echándole los brazos al cuello y hacia atrás la cabeza, recibió en los labios el beso. Don Víctor se puso un poco encarnado; sintió hervir la sangre. Pero no se atrevió. Además, antes de tres horas debía estar camino del Montico con la escopeta al hombro. Si se quedaba con su mujer, adiós cacería....
Y después de depositar otro beso, por propia iniciativa, en la frente de Ana, salió de la alcoba con la palmatoria en la diestra mano; con la izquierda levantó el cortinaje granate; volviose, saludó a su esposa con una sonrisa, y con majestuoso paso, no obstante calzar bordadas zapatillas, se restituyó a su habitación que estaba al otro extremo del caserón de los Ozores.
Leopoldo Alas “Clarín”, La Regenta (fragmento del capítulo 3).

Comentario de La Reg3ent

Don Víctor se sentó sobre la cama y depositó un beso paternal en la frente de su señora esposa. Ella le apretó la cabeza contra su pecho y derramó algunas lágrimas. Notadas que fueron las cuales por don Víctor exclamó este:
—¿Ves? ya lloras; buena señal. La tormenta de nervios se deshace en agua; está conjurado el ataque, verás como no sigue.
En efecto, Ana comenzó a sentirse mejor. Hablaron. Ella manifestó una ternura que él le agradeció en lo que valía. Volvió Petra, la doncella, con la tila.
Don Víctor observó que la muchacha no había reparado el desorden de su traje, que no era traje, pues se componía de la camisa, un pañuelo de lana, corto, echado sobre los hombros y una falda que, mal atada al cuerpo, dejaba adivinar los encantos de la doncella, dado que fueran encantos, que don Víctor no entraba en tales averiguaciones, por más que sin querer aventuró, para sus adentros, la hipótesis de que las carnes debían de ser muy blancas, toda vez que la chica era rubia azafranada....
Con la tila y el azahar Anita acabó de serenarse. Respiró con fuerza; sintió un bienestar que le llenó el alma de optimismo. «¡Qué solícita era Petra! y su Víctor ¡qué bueno!». «Y había sido hermoso, no cabía duda. Verdad era que sus cincuenta y tantos años parecían sesenta; pero sesenta años de una robustez envidiable; su bigote blanco, su perilla blanca, sus cejas grises le daban venerable y hasta heroico aspecto de brigadier y aun de general. No parecía un Regente de Audiencia jubilado, sino un ilustre caudillo en situación de cuartel».
Él se inclinó para besarle la frente, pero ella echándole los brazos al cuello y hacia atrás la cabeza, recibió en los labios el beso. Don Víctor se puso un poco encarnado; sintió hervir la sangre. Pero no se atrevió. Además, antes de tres horas debía estar camino del Montico con la escopeta al hombro. Si se quedaba con su mujer, adiós cacería....
Y después de depositar otro beso, por propia iniciativa, en la frente de Ana, salió de la alcoba con la palmatoria en la diestra mano; con la izquierda levantó el cortinaje granate; volviose, saludó a su esposa con una sonrisa, y con majestuoso paso, no obstante calzar bordadas zapatillas, se restituyó a su habitación que estaba al otro extremo del caserón de los Ozores.
Leopoldo Alas “Clarín”, La Regenta (fragmento del capítulo 3).

jueves, 4 de diciembre de 2008

Comentario del Conde Lucanor

Resumen
El texto que vamos a comentar es un ejemplo perteneciente a la narrativa didáctica medieval, perteneciente a la obra El conde Lucanor del Infante don Juan Manuel, obra del siglo XIV. En el cuento, el narrador, Patronio, le cuenta al conde Lucanor la historia del deán de Santiago de Compostela que quería aprender magia y por su deshonestidad fue burlado por el mago don Illán de Toledo. (1 punto)
En el planteamiento, que ocupa los dos primeros párrafos, el narrador cuenta cómo el deán de Santiago llega a Toledo para que don Illán, famoso por sus conocimientos le enseñe magia. Don Illán le recibe muy bien y lo lleva a su cámara oculta pero le dice que teme que una vez sepa magia lo olvide. Don Illán además le dice a su criada que prepare perdices para cenar. (1 punto)
En el nudo, que ocupa los párrafos que van del tercero al quinto, el narrador nos cuenta cómo mientras están iniciando la sesión son interrumpidos por mensajeros que dicen que el deán va a ser nombrado obispo de Santiago. El deán se despide agradeciendo a don Illán sus servicios y prometiéndole recompensa por ellos. Durante muchos meses el deán va alcanzando nuevas dignidades y pasa a ser de deán a obispo, luego a arzobispo, cardenal y finalmente a papa. En cada uno de estos cargos don Illán le pide un favor pero el deán siempre se lo niega aduciendo que se lo tiene que hacer a otra persona distinta de don Illán. Finalmente cuando llega a papa, don Illán le recuerda su promesa y el nuevo papa, lleno de orgullo por su nuevo cargo lo despide con cajas destempladas y lo amenaza con acusarle de brujería y ni siquiera le da algo para comer por el camino. (2 puntos)
En el desenlace que va desde el sexto párrafo en adelante, el narrador nos cuenta cómo don Illán entonces, con mucha serenidad, le dice que deberá entonces comerse las dos perdices y pide a su criada que se las haga y saca al deán de su hechizo. Ambos están de nuevo en la celda de Toledo y el deán intenta disculparse por su actitud pero es despedido. En ese momento Patronio le dice la moraleja al conde. (2 puntos).

Estilo

El texto que, como ya dijimos pertenece a la obra El conde Lucanor, muestra los rasgos típicos de la narrativa didáctica medieval. 1 punto
En primer lugar se trata de una historia narrada por un narrador omnisciente. En este caso, el narrador es Patronio. El narrador omnisciente es aquel que conoce todo sobre los personajes y los hechos que cuenta. Esto se puede apreciar en el fragmento: “Al deán lo contrariaron mucho estás nuevas..” Aquí se ve que el narrador sabe lo que piensan y sienten los personajes. 1 punto
En segundo lugar, por lo que se refiere a los personajes, hay que indicar que se trata de personajes tipo, lo que también es típico de la narrativa medieval. Los personajes tipos son personajes simples que no evolucionan psicológicamente a lo largo del relato como les ocurre al deán y a don Illán. El deán pertenece al tipo ambicioso y deshonesto mientras que don Illán es el sabio mago. 1 punto
En el relato está también clara la presencia del estilo directo. El estilo directo se produce cuando el narrador cita textualmente las palabras que dicen los personajes, Esto podemos verlo cuando habla el propio don Illán y dice “Pues tendré que comerme… que para esta noche encargué”. 1 punto
También es típico de la narrativa medieval el uso del tiempo y el espacio. Durante la edad Meda gustaba que las narraciones se desarrollasen en espacios y tiempos cercanos al lector. En este relato la narración se ambienta en una época medieval y en lugares conocidos de los españoles como Toledo o Santiago de Compostela. 1 punto
Finalmente, aparece otro rasgo típico de la narrativa medieval como es la moraleja. La moraleja es una enseñanza explícita que aparece al final de los cuentos para adoctrinar a los lectores. Podemos ver que aparece en las palabras que le dirige Patronio al conde Lucanor cuando le dice “-Y vos, señor conde Lucanor…” 1 punto
Por todos estos rasgos, apreciamos que el cuento es un relato típico de la edad media y se trata de un ejemplo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Corrección comentario rima XLI de Bécquer

Preguntas de teoría: Afirmar correctamente 0,5 puntos. Afirmar con argumentos sólidos y ejemplos 1 punto.
El Romanticismo es un movimiento cultural que afectó a todas las artes, incluyendo la música (Beethoven, Wagner o la época dorada de la ópera), la pintura o la escultura.
El Romanticismo es un movimiento cultural europeo que surge tras la Revolución Francesa de 1789.
España era el país romántico por excelencia por su exotismo y carácter apasionado de sus gentes y dentro de España, Andalucía era el lugar más romántico.
El amor romántico no suele acabar en boda, pues es un amor absoluto que asalta las convenciones sociales y que al querer abarcarlo todo suele conducir al fracaso y en ocasiones a la muerte de los protagonistas como ocurre en muchas obras (Don Álvaro y la fuerza del sino, por ejemplo).
Al contrario, nada que sea racional es romántico. El Romanticismo es la irrupción de los sentimientos por encima de la razón, de ahí que el amor sea uno de los temas fundamentales.
Es cierto. La libertad para el romántico es esencial en la vida. Sin ella es mejor la muerte. La libertad individual debe estar por encima de las normas sociales y por eso los héroes romántico son seres al margen de la sociedad (proscritos, piratas, seres misteriosos, etc.).
Tabla 0,4 por cada autor acertado.
Autor
Fechas
Nacionalidad
Obra
Género
Rosalía de C.
1837-85
Santiago de Compostela
Cantares gallegos
Poetisa
José Zorrilla
1817-1893
Valladolid
Don Juan
Dramaturgo y poeta
José de Espronceda
1808-1842
Almendralejo
El estudiante de Salamanca
Dramaturgo y poeta
Mary Shelley
1797-1851
Inglesa
Frankenstein
Novelista
Víctor Hugo
1802-1885
Francesa
Los miserables
Novelista y dramaturgo

Explica el contenido del poema dedicando un párrafo a la introducción general y un párrafo más por cada parte que te parezca que tiene el texto. (4 puntos). 35 minutos.
El texto que vamos a comentar es la rima XLI de Bécquer, autor romántico español de finales del siglo XIX. (0,5 puntos)
En ella, la voz poética se dirige a una mujer y le expresa el dolor que siente por la imposibilidad de mantener una relación con ella. (0,5 puntos)
Podemos dividir el poema en dos partes: (2 puntos)
En la primera parte, que está formada por las dos primeras estrofas, la voz poética, que es la de un amante atormentado por el dolor, le expresa a su amada el dolor que siente por su ruptura (“¡No pudo ser!”) valiéndose de metáforas naturales según las cuales la amada es un huracán y un océano y el poeta es una torre o una roca. En ambos casos los símbolos de la naturaleza intentan destruir la firmeza del poeta.
En la segunda parte, que ocupa la tercera estrofa, el lenguaje deja de ser simbólico y el poeta le dice a la dama que debido a su firmeza y al extremo orgullo de ella, su relación no pudo llevarse a efecto. (1 punto)

Demuestra atendiendo al contenido de tu trabajo y a lo explicado en clase que el poema que tienes delante es un texto romántico. (4 puntos).

Como indicamos en la introducción del comentario, este poema es romántico. Bécquer vivió a finales del siglo XIX y representa la última fase del Romanticismo, también llamada en ocasiones Romanticismo tardío. Efectivamente, hay rasgos de este movimiento literario en muchos elementos del propio poema.

1 punto
En primer lugar podemos señalar la métrica del poema. Nos encontramos ante un poema de tres estrofas idénticas que siguen la estructura 11-, 11A, 11-, 5a. Se trata de una estrofa que muestra rasgos típicos del Romanticismo. En primer lugar no es una estrofa clásica, sino que es una estrofa original de Bécquer inventada para este poema y algunos otros de sus rimas. Por otro lado, muestra versos de diferentes medidas (pentasílabos y endecasílabos) lo que es muestra de la polimetría tan grata a los románticos y además es una estrofa en la que se imita en cierto modo la rima del romance al rimar los versos pares de forma asonante dejando libre los impares.


0,6
Desde el punto de vista de la temática, ésta es plenamente romántica. En primer lugar aparece el tema del amor. Se trata de un amor imposible. Es ya un amor perdido que fue y así la voz poética se expresa en pretérito indefinido “¡No pudo ser!” o recuerda acontecimientos pasados. Por otro lado, aparece la pasión romántica en las exclamaciones y lo extremado de las metáforas de la naturaleza.

0’4
Aparece un yo poético romántico: es un amante que se expresa con pasión pero que tiene un fuerte carácter e independiente como lo demuestra ser representado por rocas o torres.

0’4
La amada es otra vez la mujer de hielo, caprichosa y distante que aparece en muchos poemas románticos y que es capaz de enloquecer a un hombre sin reparar en las consecuencias de sus comportamientos.

0’4
Otro de los temas esenciales es el tema de la naturaleza, representada por las metáforas del mar y el huracán. Se trata de elementos muy romanticos pues nos muestran la naturaleza en estado salvaje e indómito.

Desde el punto de vista estilístico, aparecen algunas de las constantes propias del Romanticismo.
0,2
Por un lado, el léxico es muy sencillo y sin ninguna palabra culta.

0,4
Por otro lado, las figuras retóricas que aparecen son también muy habituales en el Romanticismo y en este autor. Una de ellas es el paralelismo y la anáfora que aparece en muchos versos del poema (“”Tú eras... “¡tenías que...”, “¡No pudo ser”). Todo el poema está basado en el paralelismo. Esto tiene como objetivo insistir de forma constante sobre el tema del amor imposible que vivieron.

0’4
También aparece la metáfora o símbolo de tipo natural. Las olas o el huracán aparecen como símbolos de la amada y la torre y la roca del poeta. Esta utilización de elementos de la naturaleza para realizar metáforas es también típica de Bécquer.

0’2
Finalmente, hay que citar la presencia de exclamaciones, un elemento pasional típico de este movimiento que exalta los sentimientos.

Por todas estas razones, este poema es una muestra muy clara de lo que supone formal y temáticamente el Romanticismo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Comentario de la tirada 118 del Poema de Mío Cid




TIRADA 118
Los sacan de las tiendas y les dan alcance,
Tanto brazo con loriga hubieses visto cortado aparte,
Tantas cabezas con yelmos vieras que por el campo caen,
Tantos caballos sin dueños salir hacia todas partes.
Siete míseros instantes duro la persecución;
Y el mío Çid al rey Bucar le cayó en alcance.
¡Acá vuelve, Bucar! Veniste de más allá de la mar,
Te las tienes que ver ahora con el Cid, el de la barba grande,
Nos saludaremos y trabaremos amistad.
Respuso Bucar al Çid: ¡Impida Dios tal amistad!
La espada tienes desnuda en la mano y te veo al caballo aguijar.
Y a mí me parece que en mi la quieres probar,
Mas si mi caballo no tropieza o conmigo no cae,
No te juntaras conmigo hasta dentro en la mar.
Aqui respuso el Çid: ¡Esto no sera verdad!
Buen caballo tiene Bucar y grandes saltos hace,
Mas Babieca el de mio Çid alcanzándolo va;
Alcanzolo el Çid a Bucar a tres brazas del mar,
Arriba alzo Colada, un gran golpe el ha dado ya,
Las carbonclas del yelmo se las ha tajado ya,
Le cortó el yelmo y le ha esparcido lo de dentro ya,
Hasta la cintura le ha llegado la espada ya.
Mato el Cid a Bucar, el rey de allende mar,
Y gano a Tizon que mil marcos de oro vale.
Así vençio la batalla maravillosa y grande,
Aquí se honró mío Çid y quantos con el son.

1. Explica el contenido del texto tal y cómo hemos hecho en clase, dedicando un párrafo a la introducción, otro al planteamiento, otro al nudo y otro al desenlace. (5 puntos)
Este texto es la tirada 118 del Poema de Mío Cid, poema épico escrito por un autor anónimo en el siglo XII. En él, el narrador nos cuenta el combate que el Cid sostuvo con el rey moro Bucar y cómo le venció.
En primer lugar, los cristianos sacan a los árabes de las tiendas y los matan, los mutilan y les roban los caballos. El narrador describe la situación dantesca del campo de batalla.
En segundo lugar, el rey Búcar huye de la batalla y el Cid lo persigue a caballo y ambos dialogan de forma humorística. El Cid le propone combatir pero el rey Bucar no quiere.
Finalmente, el Cid lo alcanza y combate contra él, atravesándolo de parte a parte con su espada Colada. Gracias a ello consigue un importante botín: la espada Tizón.

2. Demuestra que este fragmento pertenece a un texto épico aplicando los siguientes rasgos explicados en clase y que deben aparecer en tu trabajo: tipo de personaje (0,4), hechos que se producen (0,2), métrica (1), epíteto épico (0,6), estilo directo (0,4), tipo de narrador (0,4). (3 puntos).

Este fragmento pertenece a un texto épico como pasaremos a demostrar a lo largo de este comentario.
En primer lugar, los hechos que se narran en el texto son claramente épicos pues se nos cuenta una batalla extraordinaria en la que mueren muchos hombres y se obtiene una resonante victoria cristiana.
En segundo lugar, el personaje central de esta tirada es un héroe épico, Rodrigo Díaz de Vivar. Tiene las características comunes del héroe épico como es la valentía. Eso es visible en cómo le dice al rey moro riendo que pelee con él mientras que el otro huye “¡Acá vuelve, Bucar! ... y trabaremos amistad.”. También podemos ver su extraordinaria fuerza y su pericia en el combate. Se trata de un gran guerrero como se puede ver en los versos finales “Arriba alzo Colada, ... la espada ya.”
En tercer lugar, la métrica también es la típica del poema épico. Se trata de una tirada de 27 versos de arte mayor divididos en dos hemistiquios. Riman todos los versos de forma asonante en –a, aunque hay muchos versos irregulares como se puede ver en el verso último “Aquí se honró mío Çid y quantos con el son.”
En cuarto lugar, aparece el epíteto épico, que es el sobrenombre con que se designa a los héroes y a otros personajes en los poemas épicos. Así vemos que Rodrigo Díaz es nombrado por su sobrenombre Cid en diferentes versos, observemos un caso: “Te las tienes que ver ahora con el Cid, el de la barba grande,” donde aparecen dos de estos epítetos.
En quinto lugar, aparece el estilo directo. Este procedimiento se daba mucho en la épica para que el juglar pudiera destacar representando el papel de los distintos personajes y su narración fuera más agradable. Podemos observarlo cuando dialogan el Cid y Bucar. Por ejemplo, en este verso: “Respuso Bucar al Çid: ¡Impida Dios tal amistad!”
Finalmente, el narrador que aparece es un narrador en tercera persona porque la narración se hace con verbos en tercera persona como “Los sacan de las tiendas y les dan alcance”.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Comentario de la Rima LIII de Bécquer


Rima LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
,
y otra vez con el ala a tus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día…,
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…,
desengáñate:
¡así no te querrán!

G.A. Bécquer


Observa los subrayados que nos han servido luego para realizar el comentario.

Rojo: Yo poético y su pasión amorosa, arrodillado y sumiso como ante una diosa.
Amarillo: Tú, la amada insensible, hermosa y distante, en un profundo sueño.
Verde: paralelismo y anáfora
Azul: Metáforas (golondrinas y madreselvas, símbolos naturales).


Explica el contenido del poema dedicando un párrafo a la introducción general y un párrafo más por cada parte que te parezca que tiene el texto. (4 puntos)

Primero hacemos el párrafo introductorio donde citamos la obra, el autor y la época. También señalamos los elementos básicos referidos al yo poético, al objeto poético y a los sentimientos o ideas mostradas. Esto se hace de forma esquemática en una frase del tipo “El yo poético, que es X, se dirige a X, que es... y le muestra su SENTIMIENTO QUE SEA”

El texto que vamos a comentar es una rima de Bécquer, autor romántico de finales del siglo XIX. En este poema, el yo poético, un ser atormentadamente enamorado, se dirige a su amada y le expresa que nadie sentirá por ella un amor tan profundo como el que él ha sentido por ella.

Luego dividimos el poema en partes y explicamos lo que se dice en cada una de ellas repitiendo de nuevo la idea anterior: “En la primera parte, que va de X a X, el sujeto poético etc.”

Podríamos señalar dos partes en este poema.
En primer lugar, estarían las dos primeras estrofas (que van del verso 1 al 16) en las que la voz poética utiliza símbolos de la naturaleza (las golondrinas y las madreselvas) para representar el amor. En ambos casos, se nos insiste en que golondrinas y madreselvas volverán al jardín de la amada, pero que las que vieron su amor, esas no volverán porque eran únicas.
En la última estrofa, que va de los versos 17 al 24, la voz poética insiste en el mismo tema pero desde un punto de vista menos simbólico y más real. En ella alude abiertamente a que el amor tal vez aparecerá de nuevo en la vida de la amada, pero ella nunca tendrá ante sí a un amante tan apasionado y tan rendido como el poeta.

Demuestra atendiendo al contenido de tu trabajo antes expuesto y lo explicado en clase que el poema que tienes delante es un texto romántico. (4 puntos).

Primero hacemos una introducción al comentario reformulando lo que se nos ha preguntado e incluyendo algún dato que demuestre nuestro conocimiento sobre el tema y nuestro dominio del lenguaje. Hay que insistir en que esta parte sólo se puede hacer si se domina bien la teoría. La idea es recordar todos los elementos de la teoría estudiada y relacionarlos con el poema que tenemos delante. Hay que tener los ojos muy abiertos y utilizar técnicas como el subrayado mientras leemos. Al fin y al cabo se trata de realizar una autopsia de un cadáver literario.

Como indicamos en la introducción del comentario, este poema es romántico. Bécquer vivió a finales del siglo XIX y representa la última fase del Romanticismo, también llamada en ocasiones Romanticismo tardío. Efectivamente, hay rasgos de este movimiento literario en muchos elementos del propio poema.

Después entramos en la métrica y tras haber medido los versos que sean necesarios, comentamos este aspecto, siempre teniendo en cuenta las características del período en cuestión. Es importante no olvidar poner los datos y utilizar la terminología propia de la especialidad.

En primer lugar podemos señalar la métrica del poema. Nos encontramos ante un poema de tres estrofas idénticas que siguen la estructura 11-, 11A, 11-,7a, 11-,11A, 11-, 7a. Se trata de una estrofa que muestra rasgos típicos del Romanticismo. En primer lugar no es una estrofa clásica, sino que es una estrofa original de Bécquer inventada para este poema y algunos otros de sus rimas. Por otro lado, muestra versos de diferentes medidas (heptasílabos y endecasílabos) lo que es muestra de la polimetría tan grata a los románticos y además es una estrofa en la que se imita en cierto modo la rima del romance al rimar los versos pares de forma asonante dejando libre los impares.


Recordamos los temas propios del movimiento en cuestión (en este caso del Romanticismo) y los relacionamos y explicamos a la luz del poema. Es imprescindible citar entre comillas los versos que demuestran lo que estemos diciendo.

Desde el punto de vista de la temática, ésta es plenamente romántica. En primer lugar aparece el tema del amor. Se trata de un amor apasionado e imposible. Es ya un amor perdido que fue y así dice la voz poética “como yo te he querido” o recuerda acontecimientos pasados. Por otro lado, es un amor muy apasionado pues vemos que el poeta dice “como se adora a un Dios en el altar”. Es un amor tan fuerte y tan telúrico que le promete a la dama que así no la volverán a querer nunca. Aparece un yo poético muy romántico: es un amante apasionado que está dispuesto a adorar a su amada como a un Dios (así lo dice textualmente) y que muestra su desesperación evocando sus recuerdos y con exclamaciones constantes (“¡así no te querrán!”). La amada es una mujer que aparece en muchos poemas románticos. Es la mujer distante, capaz de enloquecer a un hombre sin reparar en las consecuencias de sus desplantes como vemos en “tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará...” Otro de los temas esenciales es el tema de la naturaleza, representada por las golondrinas y las madreselvas. La naturaleza es un tema muy empleado durante el Romanticismo y aquí aparece en su vertiente lánguida y no salvaje, evocándonos un tiempo y un lugar melancólico y vaporoso como los propios recuerdos del poeta de las noches pasadas en el jardín de la amada “pero aquellas cuajadas de rocío”. También hay que señalar la utilización del tiempo del amor: la primavera, como referente temporal en el poema al aludir a la vuelta de las golondrinas y de las madreselvas al llegar la estación del amor.

En el estilo se puede hablar de mil cosas, pero nosotros seleccionaremos y citaremos los elementos típicos del movimiento en cuestión. La idea en este tipo de comentario es demostrar nuestra comprensión real de lo que el movimiento literario supone y para ello es necesario explicar los rasgos formales propios del movimiento que estén presentes en el poema.

Desde el punto de vista estilístico, aparecen algunas de las constantes propias del Romanticismo. Por un lado, el léxico es muy sencillo y sin ninguna palabra culta. Por otro lado, las figuras retóricas que aparecen son también muy habituales en el Romanticismo y en este autor. Una de ellas es el paralelismo y la anáfora que aparece en muchos versos del poema (“Volverán...” “pero aquellas...”, “¡esas no volverán”). Todo el poema está basado en el paralelismo. Esto tiene como objetivo insistir de forma constante sobre el tema del profundo amor que la dama ha desperdiciado y hacer ver al lector que existe una similitud evidente entre aquellas golondrinas y madreselvas con su amor despreciado.
También aparece la metáfora o símbolo de tipo natural. Las madreselvas y las golondrinas aparecen como símbolos del amor de poeta. Esta utilización de elementos de la naturaleza para realizar metáforas es también típica de Bécquer.
Finalmente, hay que citar la presencia de exclamaciones, un elemento pasional típico de este movimiento que exalta los sentimientos.
Por todas estas razones, este poema es una muestra muy clara de lo que supone formal y temáticamente el Romanticismo.